Pasamos por momentos en lo que la preocupación, el estrés y la ansiedad son los protagonistas. Cuando esto sucede, nuestros patrones de pensamiento se distorsionan o nos quedamos inmóviles, dejamos de actuar.

El estrés ha sido relacionado por la ciencia con trastornos graves como la diabetes, la depresión, los problemas del corazón y trastornos autoinmunes entre otros. En los momentos estresantes entra en acción la reacción de lucha/huida haciendo que se liberen grandes cantidades de cortisol, epinefrina y norepinefrina. Al liberarse producen la ralentización del sistema digestivo y añaden factores de coagulación en sangre. Todo ello para protegernos de aquello que nos estresa. Sin embargo, no necesitamos que esto suceda porque no luchamos o huimos de un león, y por ello, si esto sucede frecuentemente debilitamos nuestro sistema inmune, agotamos los nutrientes, alteramos el equilibrio de azúcar en sangre, confundimos la mente, y envejecemos biológicamente de forma acelerada.

Durante estos periodos, no es de extrañar que algunas personas se automediquen, beban alcohol, consuman drogas, o incluso que coman en exceso alimentos poco saludables que pueden conducir a otros comportamientos adictivos. Aunque estos métodos pueden funcionar temporalmente, solo son sentimientos adormecedores y no alivian los problemas subyacentes. Para que estos problemas desaparezcan, la solución a largo plazo es una rutina de salud diaria y regular.

Hay muchas formas de aliviar los síntomas de esta ansiedad y estrés como la terapia psicológica, el arte, el ejercicio, la buena nutrición y, por supuesto, el yoga.

¿Por Qué Yoga?

Una práctica regular de yoga que incorpore las posturas correctas puede ayudar a aliviar parte de esta ansiedad.

El yoga implica respiración profunda, enfocándose en las posturas y por consiguiente, calmando la mente. No es escuchar el ruido exterior o competir con nadie más. El objetivo de su práctica es elegir movimientos que lo calmen, que te mantengan en el momento presente y eviten esa sensación de urgencia y apuro. Las asnas deben de ser relajantes y poco desafiantes para evitar crear más estrés.

Los siguientes movimientos son útiles para aliviar la ansiedad y son factibles para todos nosotros. Asegúrate de tener una esterilla y ropa cómoda, suficiente espacio, cero distracciones, música tranquila, aceites esenciales (si lo deseas) y el tiempo adecuado (al menos 30 minutos ininterrumpidos). Sin el lugar y la configuración correctos, la práctica de yoga no te brindará la comodidad que necesitas. Recuerda siempre tomar respiraciones largas y profundas durante la práctica.

Asanas

Trata pasar al menos 3-5 minutos en cada postura para obtener el máximo beneficio. El yoga por sí solo no es una cura para la ansiedad, pero disfrutar de estos movimientos es una parte importante del autocuración y el cuidado del cuerpo y mente.

Tadasana – La Montaña

Esta es la postura anatómica por excelencia. Es la representación de tu situación en el mundo. Te conecta directamente con la tierra.

Si bien Tadasana, o pose de la montaña, parece ser una de las posturas de yoga más básicas, es mucho más profunda de lo que parece. Aprender a pararse verdaderamente en la postura de la montaña, con la conciencia desde la parte superior de la cabeza hasta la parte inferior de los pies, trae beneficios al practicar casi cualquier otra pose de yoga, especialmente las posturas de pie. Comprender los entresijos de tadasana brinda el conocimiento necesario para avanzar con confianza y seguridad en su práctica en los años venideros. También es excelente para mejorar la postura.

Esta asana mejora la postura, fortalece muslos, tobillos y pies. También tonifica los músculos del abdomen. Además, calma la mente y relaja el sistema nervioso central.

Tadasana te permite aumentar tu capacidad pulmonar y según el yoga, si no respiras bien, la energía vital no fluye adecuadamente. A nivel fisiológico, una respiración correcta permite que el sistema cardiovascular, digestivo, endocrino y nervioso funcionen correctamente.

Vriksasana – El Arbol

Vrksasana es una pose de equilibrio de pie. Esta postura fortalece los músculos de las piernas y ayuda a desarrollar la estabilidad. Mantiene la cadera abierta y estira los lados del tronco, la espalda baja y la espalda superior. Los brazos estirados hacia arriba promueven la flexibilidad de los hombros.

Al ser una pose de equilibrio, Vriksasana requiere que uno se mantenga enfocado y presente en el momento. Como su nombre lo indica, uno se vuelve firme y estable como las raíces de un árbol. Las raíces de un árbol penetran profundamente en el suelo y al mismo tiempo el árbol se eleva hacia el cielo. Cuanto más profundas son las raíces, más alto es el árbol. Cuanto más aterrizamos nuestro cuerpo hacia la gravedad, la misma fuerza nos empuja hacia arriba.

Las personas con presión arterial alta no deben levantar los brazos, sino mantener las palmas de las manos en Namaste, en el centro del pecho. Para aquellos que son frágiles o ancianos, o que tienen osteoporosis, las condiciones del oído interno o problemas de equilibrio deben tomar la postura con soporte de pared por un período de tiempo más corto. Aquellos con fatiga deben abstenerse de esta pose.

Utthita Trikonasana – El Triángulo Extendido

Separa las piernas un metro más o menos, gira el pie con el que vayas a empezar noventa grados y el contrario en perpendicular. Extiende los brazos en cruz y deja que la cadera vaya hace el pie de detrás. Inclina tu cuerpo hasta que alcances tu punto más cercano al suelo.

Con esta postura tonificamos los músculos espinales, flexibilizamos la columna, masajeamos los órganos abdominales, fortalecemos las piernas, estiramos los músculos de la espalda, la cintura y las piernas.

Marjaryasana/Bitilasana – Gato/Vaca

A cuatro patas con las manos debajo de los hombros y las rodillas debajo de los huesos de la cadera mantén la espalda recta en una posición neutral.

Inhala, baja la barriga, junta los omóplatos y abre el pecho, levantando la mirada para encontrar la posición de la Vaca.

Exhala, presiona contra tus palmas, redondea el cuerpo de tu espalda mientras separas tus omóplatos, mirando hacia tu ombligo para encontrar la posición del Gato.

Continúa estos movimientos siguiendo tu respiración. Siente el movimiento arqueado hacia arriba y hacia abajo por toda la espalda mientras inhalas y exhalas al ritmo del movimiento. Muévate lentamente para sentir el movimiento de cada vértebra.

Esta es una combinación de asanas muy relajante y liberadora si se hace correctamente. Mantén los ojos cerrados para concentrarte en conectar cada movimiento a tu respiración.

Gato/Vaca alivia la tensión de la columna y las abdominales, estira el torso y el cuello, fortalece las muñecas brazos y hombros y proporciona un masaje a los órganos abdominales.

Balasana extendido – El Niño

Balasana incita al descanso y la relajación. Calma el cuerpo y la mente e invita a la interiorización.

Iniciamos la posición de rodillas en el suelo utilizando una esterilla para evitar hacernos daños en las rodillas. Los dedos de los pies se unen y las rodillas se abren a la tanto como la esterilla nos permita. La mayor parte del peso del cuerpo descansa sobre los talones de los pies. Los brazos se extienden hacia el frente. Si buscas una posición más activa estira los dedos de las manos o, apoya tan solo los dedos sobre la esterilla. La frente descansa suavemente sobre la tierra. La mirada está hacia abajo y hacia adentro.

Esta asana estira suavemente las caderas, los muslos y los tobillos. Calma la mente y ayuda a aliviar el estrés y la fatiga. Reduce el dolor de espalda y cuello cuando se realiza con la cabeza y el torso apoyados.

Savasana – Tumbada

Esta postura se considera la más fácil de hacer físicamente, pero la más difícil de dominar para la mente y el espíritu.

  • Acuéstete sobre la esterilla con los brazos a los lados, las palmas hacia arriba, las piernas relajadas, con los pies girando hacia los lados de la colchoneta.
  • Puedes usar una almohada debajo de las rodillas para sostener la zona lumbar si siente tensión allí.
  • Cierra los ojos, libera cualquier tensión en tu cara.
  • Practica inhalar y exhalar profundamente hasta que te sientas muy relajado.

Aclara tu mente; y si entra algún pensamiento disruptivo, recuérdate que este no es el momento para pensarlo. Volverás más tarde.

Con suerte, esta posturas se convertirán en una práctica natural para ti y podrás recurrir a ella cuando sea necesario.

No olvides despejar tu mente en blanco practicando la respiración profunda y enfocándote en cada movimiento. La ansiedad no es para siempre y se puede controlar en el camino de regreso a la calma.

Pranayama recomendado

Este pranayama te ayudará a reducir la ansiedad muchísimo. Puedes practicarla tras los ejercicios de yoga o sin necesidad de ellos.

Se trata de alargar la respiración, hacer más largas las exhalaciones en comparación con las inhalaciones.

Meditación

Finalmente, no te olvides de practicar la meditación al menos 10 minutos. Aquí te dejo un enlace sobre la meditación para que busques la que más te guste.

Espero que te haya gustado el post. Te recomiendo que le eches un vistazo a mi post sobre el yoga matutino, su práctica diaria también te ayudará a disfrutar del día con una mejor actitud y calma. Si así ha sido no olvides compartir y darle a me gusta, siempre se agradece. 🙂

Namaste

-El yoga es un camino hacia la libertad. Con su práctica constante, nos podemos liberar del miedo, angustia y soledad.-Indra Devi.

Por Natalia